Nuestra iglesia ha sido testigo de la fe, el esfuerzo y la unión de muchas generaciones

En 1981, nuestra congregación vivió uno de los momentos más significativos de nuestra historia: el traslado de nuestro edificio. Lo que parecía imposible se convirtió en una realidad gracias a la fe, el esfuerzo y la unión de nuestra comunidad.

Desde entonces, el nombre “La Iglesia del Milagro” ha representado mucho más que un momento de nuestra historia. Es un recordatorio de que Dios ha estado presente en nuestra iglesia a través de cada generación.

Hoy seguimos siendo una familia de fe, creciendo juntos, sirviendo a nuestra comunidad y mirando hacia el futuro con esperanza.